
Fuente: FETRI y Aguaverde Team
Saltó la sorpresa y en un sprint en el último km. de carrera a cuatro entre Noya, Whitfield, Doherty y Frodeno, nos quedamos sin medalla. Raña, unos metros más atrás, entró en 5ª posición. !Enhorabuena campeones!

El español Javier Gómez Noya se ha clasificado en cuarta posición este martes en los Juegos Olímpicos de Pekín. Iván Raña ha repetido la quinta plaza de Sydney 2000. Son dos diplomas para el triatlón español. El alemán Jan Frodeno, contra todo pronóstico, se ha colgado la medalla de oro. La plata ha sido para el canadiense Simon Whitfield y el bronce, para el neozelandés Bevan Docherty.
Con la presencia en las gradas de Changping de los Duques de Palma y de Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, la prueba ha sido realmente increíble, igualadísima, con 4 triatletas jugándose el triunfo final al sprint. Como ya le había ocurrido en más ocasiones, nuevamente Gómez Noya, actual campeón del mundo, ha sucumbido en los metros finales ante triatletas que son más rápidos que él en llegadas masivas.
Noya, que ha llevado en todo momento el peso de la carrera en su primera participación olímpica, ha sido incapaz de culminar en los Juegos un brillante currículum que ya le ha llevado a subirse a lo más alto del podio en el Campeonato del Mundo, el Campeonato de Europa y la BG Copa del Mundo.
Como ya le sucedió en el Mundial de 2007 ante el alemán Daniel Unger, como le pasó en la Casa de Campo madrileña el pasado año frente al checo Filip Ospaly, como en la BG Copa del Mundo de Mooloolaba 2007 contra el australiano Brad Kahlefeldt, Gómez Noya ha visto esfumarse la gloria olímpica por no ser el más veloz del circuito mundial.
Javi, de 25 años, se jugó sus bazas como mejor sabe hacer, imprimiendo un ritmo frenético entre los kilómetros 5 y 7 de carrera a pie. Hasta entonces estaba todo medido, todo transcurría como la expedición española había soñado.
Tanto Noya como Raña salieron en las primeras posiciones del agua tras los 1.500 metros de natación en la presa del depósito Shisanling, a una sola vuelta y sin trajes de neopreno. Javi fue séptimo en este primer segmento a 7 segundos del neozelandés Shane Reed e Iván, 25º a 20 segundos.
En ciclismo, el dúo español controló la situación. Hubo varios intentos de fuga de hombres importantes (el británico Alistair Brownlee, el francés Frédéric Belaubre), pero ninguno fructificó. La única escapada que sí fraguó fue la que protagonizaron el mexicano Francisco Serrano, el belga Axel Zeebroek y el luxemburgués Dirk Bockel, todos ellos hombres sin peligro para la clasificación final. Su máxima renta estuvo en torno a los 55 segundos y llegaron a la segunda transición con una ventaja de 30 segundos sobre el pelotón.
RAÑA SE LA JUEGA
Así que todo se dilucidó en los 10 km de carrera a pie. Los tres aventureros rápidamente fueron absorbidos y llegó la hora de la verdad. A partir de entonces, los españoles desempeñaron un papel protagonista. Gómez Noya y Raña hicieron la selección definitiva. Dieron la cara en todo momento, como dos estrellas del triatlón mundial. El cambio decisivo que frustró las ilusiones de la mayoría de favoritos lo protagonizó Raña cuando se pasaba por los 5.000 metros a pie. El de Ordes se puso en cabeza y pisó el acelerador.
El primero que no pudo seguir a Raña fue Belaubre, actual campeón de Europa. A continuación perdieron contacto el danés Rasmus Henning, el australiano Kahlefeldt, el alemán Unger y el británico Tim Don.
Se quedaron en cabeza Raña, Noya, el jovencísimo británico Alistair Brownlee y el neozelandés Docherty. En la tercera vuelta (de un total de 4), a estos 4 triatletas se unieron Frodeno y Whitfield. Poco después se descolgó Brownlee.
En el km 7, Noya se puso al mando de las operaciones para romper la carrera. Apretó los dientes y trató de hacer el cambio definitivo. Pero a diferencia de la mayoría de sus actuaciones a nivel internacional, Javi no se quedó solo. Con Noya en cabeza, los únicos que sufrieron consecuencias fueron Raña y Whitfield, que perdieron contacto.
Así que cuando parecía que Noya iba a lograr medalla, emparejado con Frodeno y Docherty en los últimos 200 metros, apareció por detrás Whitfield, campeón olímpico en Sydney 2000, como quien no quiere la cosa. Y 4 triatletas se jugaron la lucha por las medallas.
El primero que atacó en el sprint final fue Whitfield. Aguantaron Frodeno y Docherty. Noya, que había llevado el peso de la cabeza de carrera las dos últimas vueltas, se quedó sin fuelle, sin aliento, desfondado, sin respuesta. Frodeno se sobrepuso y alcanzó a Whitfield y a continuación el germano lanzó un latigazo que a la postre fue definitivo para conseguir la medalla de oro. Whitfield aguantó para colgarse la plata y Docherty evitó que Noya se llevara el bronce.
Whitfield, oro en Sydney, y Docherty, plata en Atenas, son los únicos triatletas que han repetido medallas desde que el triatlón entrara por primera vez en el programa olímpico en el año 2000. Para España, los Juegos Olímpicos siguen siendo su asignatura pendiente en este deporte. Habrá que esperar a Londres 2012 para romper el maleficio.